No aplico el mismo método a todo el mundo. Trabajo desde la Gestalt y el enfoque humanista, integrando lo que cada persona necesita: tu historia familiar, las heridas que aún duelen, el cuerpo y los recursos con los que sales de aquí.
Terapia integradora
No trabajo con un único método ni te aplico un protocolo cerrado. Combino la Gestalt con el trabajo de trauma y de apego según lo que traes y el momento en el que estás. Por eso dos personas con el mismo síntoma no hacen la misma terapia conmigo.
Terapia Gestalt
«Entiendo lo que me pasa, pero lo sigo repitiendo.» La terapia Gestalt trabaja justo ahí: no solo en comprender, también en darte cuenta de lo que sientes mientras te ocurre. Miramos el presente, el cuerpo y la emoción, no solo la cabeza. En consulta en Hortaleza o por videollamada.
Trabajo con el sistema familiar
En tu familia aprendiste a querer, a callar o a ponerte siempre la última. Miramos qué lugar ocupabas, qué se podía decir y qué no, y cómo eso sigue apareciendo en tus relaciones de hoy. No para culpar a nadie, sino para dejar de repetir lo mismo.
Intervención centrada en el trauma
Trabajar el trauma exige un cómo, no solo un qué. Voy despacio, construyendo primero seguridad y recursos, y me detengo antes de que te desborde. No hace falta contarlo todo ni revivirlo para que deje de doler.
Regulación del sistema nervioso
Cuando el cuerpo vive en alerta, la calma no llega solo pensando. Trabajamos con la respiración, la atención al cuerpo y el ritmo de la sesión para que tu sistema aprenda a bajar revoluciones y a recuperarse antes.
Desarrollo de recursos personales
La terapia no se queda en la sesión. Practicamos recursos concretos para tu día a día: notar lo que sientes antes de estallar, sostener una conversación difícil, decir que no sin dar explicaciones. Herramientas tuyas, que te sirven también cuando yo no estoy.